18 de septiembre de 2020

Auzolan y el equinoccio de otoño




Hace mucho, mucho tiempo que tengo asumido que el equinoccio de otoño es una fiesta olvidada. 
Si bien es cierto que casi todo el mundo sigue la rueda del año, tan popularizada por la Wicca pero tan extendida a otras tradiciones y no tradiciones en virtud de que genera una estructura y un ritmo constante, también es cierto que no tenemos una idea clara de este momento en nuestro imaginario popular. Y por eso se vuelve una fiesta muy fácil de pasar por alto. También lo es la anterior, ambas mentalmente "comidas" por las fiestas que les rodean y por la dinámica de la vida moderna.
Nuestra festividad de agosto se ve aplastada por el calor, la ausencia y la resaca del solsticio de verano, mientras que en septiembre se nos come la vuelta la cole y a las rutinas y la cercanía de un cada vez más popular Halloween.
Además tenemos que sumarle la falta de conciencia de otoño.

Escribo esto a las diez de la mañana, con el cielo despejado y sin gota de viento y una temperatura de 24 grados. Cualquiera diría que es tiempo estival. A menos, claro está, que este acostumbrado a vivir en la zona en la que vivo yo y con la conciencia que tengo de lo que es realmente el otoño.
Otoño no significa frío, lluvia y hojas secas. Otoño significa decadencia, atardecer, madurez. 
Y no... para mí no empieza en septiembre. Para mi el otoño entra en agosto, con el (valga la redundancia) agostamiento de los campos, y acaba al final de octubre. Durante ese período la naturaleza va dando avisos: the end is near.
Últimos frutos. Últimas cosechas... Tiempo de pensar en almacenar.

Reconozco que a nivel folclórico es, sin duda, la fiesta más cogida con pinzas. Es una época demasiado atareada como para que haya grandes festivales de fuego, demasiado centrada en la labor para historias épicas...

En estas épocas mi familia hacía conservas. 

En el pueblo, las familias grandes (la mía lo era) se reunían para hacer las cosas juntas. Las vecinas amigas también. En algunos sitios empiezan las matanzas. Y en este pueblo se vigila con empeño la avellana, porque está para coger de un momento a otro.

En el país vasco a este arrimar el hombro se le llama auzolan (trabajo vecinal). El auzolan se aplica a obras comunes como acequias, y también a la tendencia a juntarse todos para los trabajos más pesados del campo como el layado de la tierra. Pero la matanza o la ardua tarea de conservar los alimentos (embotados, encurtidos, mermeladas y otros preparados) también entrarían en esta categoría.




Llevo años intentando que esta idea cale en la comunidad: no todas las festividades están ligadas a una gran fiesta folclórica, algunas solo lo están al calendario agrario, y eso es bueno. 
Septiembre y octubre son meses para trabajar, para cerrar cosas, para empezar cosas, para tener empeños. Y eso es bueno. 

Personalmente, estoy inmersa en mi propio auzolan. O al menos en mi modo de ayudar a la comunidad que tengo alrededor. Esta semana ha empezado el colegio después de una de las ausencias más largas de lo que llevamos de siglo. Y la gente a mi alrededor, otras madres y abuelas, tienen necesidades que yo puedo ayudar a paliar. Un escrito aquí, un papel allá, una presentación electrónica acullá. Cosas pequeñas que no representan una molestia pero sí que ayudan a unir a la gente. Porque es el momento de llenar la cesta, pero de llenarla con muchas manos, cada una aportando lo que puede. Y, dentro de unos meses, en esa misma red de solidaridad en el trabajo que tenemos ahora, haremos redistribución. Pero esa es otra historia, y será contada en otra ocasión

3 de septiembre de 2020

Aprendizaje, alimentación, inspiración y plagio


Vivimos en un mundo en el que compartir ideas no solo es cada día más sencillo, sino que parece fácil y se nos anima a ello. Comparte y serás seguido. Comparte y tendrás relevancia. 

Lo irónico es que, al mismo tiempo, cada vez nos es más fácil encontrar ideas ajenas que pueden interesarnos o no. Ideas recubiertas de estética que nos entran por los ojos. Ideas que no nos pertenecen y, en ocasiones, que ni siquiera entendemos.
Compartir entonces se torna peligroso. Nuestras ideas, en forma de retazo, borrador o embrión, llegan a otros que pueden tomarlas consciente o inconscientemente como base o inspiración.

Si esto pasa con ideas desarrolladas, cuando el autor original y los autores subsidiarios pueden entablar una conversación, me gusta llamarlo alimentación. Ambas partes comen y construyen del otro, y se reconoce e incluso honra a aquellos de los que se ha tomado material. Este pasa por un proceso de digestión, de asumir e integrar los postulados, de entender y de desarrollar.
Si ocurre pero la obra derivada no está tan fuertemente ligada a la original (por ejemplo, en lugar de desarrollar una teoría toma y modifica técnicas o recetas hasta tornarlas nuevas), llamo al proceso inspiración. No está en la misma linea, no es algo que vaya a integrar tu vida... Pero te ha dado buenas ideas.

Los artistas saben mucho de inspiraciones. La reconcen y las celebran. Y cuando no lo hacen de arriesgan a una denuncia por plagio. Que difícil es esto en entornos de redes sociales, donde toda idea e información corre como la pólvora, donde todo el mundo es un experto exprés de cualquier cosa.

En las redes paganas encuentras tarotistas muy profesionales que preguntan a otros tarotistas sobre una carta rebelde que no saben interpretar en una tirada por la que han cobrado. Encuentras gente vendiendo trabajos de magia con técnicas que no han usado nunca y que han copiado de otros brujos, sin llegar a entender la lógica subyacente ni los orígenes y contextos de lo que hacen. 
Esta gente no se alimenta de las ideas de la red. Tampoco se inspira. Copia, replica sin pensar, conviertiendo cada idea no en una unidad de información válida sino en un meme. Da alas a la moda, y poco más. 

Y si, están muy cerca del plagio o el robo de ideas. Especialmente cuando se venden a si mismos como eruditos por haber encontrado dos o tres personas de las que copiar.

El problema subyacente es sin lugar a dudas, la falta de sinceridad. Con uno mismo, con el entorno e incluso con la imagen que se ha decidido proyectar y los medios para conseguirlo. 

No tengo nada contra el fake it 'till you made It, siempre que uno esté realmente en el camino de llegar a ello y no se confirme con fingir. Pero últimamente internet solo sirve para fingir.

1 de septiembre de 2020

No estoy muerta

 

No estoi muerta ( I ate'nt dead) es lo que pone en el cartel que la gran Yaya Ceravieja (del Mundodisco de Pratchett) sujeta entre sus frias y rígidas manos mientras está haciendo un Préstamo.


Igual que Yaya, lo parezco, pero no estoy muerta. 

Sé que la última vez que intenté volver a este blog, hace cuatro años, no lo conseguí. Y no puedo asegurar que esta vez lo consiga. Pero en contra de lo que pasó la última vez, esta vez yo a he pisado el terreno de la comunidad pagana, y hay cosas que no digo porque los formatos actuales creo que no lo permiten. 

El mundo actual es tan aesthetic que me da un poco de miedo. Al final parece que una buena foto bien etiquetada vale mucho más que una reflexión. Que los libros se exponen por su portada y no por su contenido. Y entiendo el márketing, de verdad que sí. A mi también me gusta ver cosas bonitas. Solo que no me alimentan. 

Volver aquí implica que hay cosas que me gustaría explicar más, reflexionar más. Porque mi arte mágico son las palabras, al fin y al cabo.







14 de mayo de 2016

Volver

Como tendréis por más que comprobado, soy una persona con grandes tiempos de silencio. Me retiro cíclicamente de tanto en tanto hasta que algo me empuja de nuevo a escribir. Y la verdad es que no se si eso es bueno o no. Pero es un hecho consolidado en mi historia.
Porque yo nunca me voy. Nunca me he ido del todo. Y siempre estoy dispuesta a volver cuando así lo siento.

En esta ocasión han tirado de mi. Me han pedido un par de escritos que ni siquiera sé si podré acabar, pero que me han recordado que sigo aquí. Que sigo viva, activa y leal. Y que en realidad tengo mucha más cuerda de lo que puede parecer.

15 de abril de 2015

Humus Folclorico

En ocasiones una despierta, abre los ojos... y leer cosas que no debería.

Estamos en una era de comunicación en la que a veces es dificil que cosas puntuales de seres puntuales no te quemen las retinas. No obstante, cuando lo hacen es culpa de uno mismo. Por mirar.

Hace nada he leido una máxima ajena. Ni siquiera me la decían a mí, pero me ha calado en lo más hondo. La máxima decía: "foclore y wicca no tienen nada en común".

Vale, no soy la primera experta en wicca. Nada más lejos. Pero si soy una curiosa impenitente... y  creo que si G. Gardner levantara la cabeza hoy, volvería corriendo a su lugar de eterno descanso ante una frase así. Conmino e invoco a todos mis amigos wiccanos de todas las tradiciones para que expongan, corrijan, enmienden y amplien lo que estoy a punto de decir. Pero....

Danza Morris. Folclore inglés por el cambio de estación.

A Gardner le gustaba el folclore. Expuso y envió mucho material a la Folk Lore Society, con interés de ingresar.
Este interés por el folclore inglés forma parte integrante de su proyecto al crear la wicca como religión de la brujería, tal y como se trasciende de sus propios escritos.
Simplemente la propia rueda de las festividades, así como muchas de las actividades relacionadas a ella en muchas por no decir todas las tradiciones que conozco beben más o menos abiertamente del folclore de una u otra zona. Muy obviamente del folclore anglo-sajón y celta, aunque también del sajón, germano y nórdico por nombrar sólo los más prominentes de la europa occidental.

No voy obviamente a negar la enorme influencia en la wicca de organizaciones esotéricas como los rosacruces o la OTO e individuos como Crowley o Dione Fortune. Pero no se puede decir que esas influencias sean únicas. Al contrario.

Otras grandes influencias se encuentran en el campo de la antropología y el folclore, llevados de la mano pese a quien pese. Obras como "el culto a la brujería en europa occidental" y "El Dios de los brujos" de Murray, "La rama dorada" de Frazer y "Aradia o el evangelio de las brujas" de Leland son referentes claros para Gardner. Referentes que beben de antropología, mitología y folclore.

¿Se puede decir que esto es no tener nada en común? ¿En serio?

El folclore es el suelo fértil sobre el que descansas las modernas religiones paganas. Es humus para nuestras raices, combustible para nuestro crecimiento. Y esto incluye desde la wicca más ecléctica y new-age (y por tanto, menos wicca) hasta el reconstruccionismo más cabezón y extremo.

La verdad es que... para qué leeré.

14 de abril de 2015

Tiempos de silencio

No siempre me doy cuenta, pero soy una persona que vive con grandes tiempos de silencio. Estos tiempos pueden ser de muchas clases, y los mios suelen ser combiandos.

A veces mis tiempos de silencio responden a una reserva. El silencio se vuelve una capa protectora que me ayuda a seguir adelante cuando hay algo delicado en progreso. Porque hay muchas cosas que son como las semillas hibernantes: necesitan oscuridad, silencio y calor. Y mientras muy por encima de ellas se desarrolla el drama del invierno, mientras las aves huyen, los herbívoros padecen y el universo lucha, ellas laten silenciosas esperando otros momentos. Este tipo de silencio ayuda a concentrarse. Ayuda a volver al núcleo. A pensar en qué es lo que te resulta importante....

A veces, mis tiempos de silencio responden a la ciclotimia. Como las plantas, tengo dos pausas en mi biorritmo mental. Una invernal y otra estival. En ambas pausas me doy cuenta de que necesito pararme y respirar. Que todo el bullicio de la actividad me está confundiendo. Que a veces pierdo el norte, pierdo la raíz, y solamente me queda volver a empezar. Porque, en realidad, hay pocas cosas que sean tan agradables como volver a empezar.

Y algunas veces, aunque más de las que parece, el tiempo de silencio responde a una ruptura. Porque somos frágiles aún cuando somos más resistentes. En nuestras partes más duras, y también en las flexibles. Somos frágiles, porque aunque queramos negarlo, el viento nos dobla y nuestras ramas se parten bajo el peso de la nieve. Y es en esta fragilidad en la que necesitamos buscar el lugar oscuro y silencioso en el que recuperarnos.

Hoy, mi tiempo de silencio tiene que ver con todo lo anterior. Porque me rompo tanto como resisto. Porque necesito pausarme junto a la pausa de mi jardin. Porque necesito retirarme de batallas grandes que no son mias y centrarme en las batallas mínimas que si lo son.

Mañana, mi tiempo de silencio será por todo esto, por algo, por nada... Pero será diferente a todos los anteriores. Porque cada tiempo de silencio es un refugio único para el alma. Un capullo que se crea en necesidad, y luego no puede ser reutilizado. Y siendo único, es absolutamente hermoso.

Disfrutad de cada uno de vuestros tiempos de silencio. Valoradlos. Buscadlos cuando los necesitéis.

5 de diciembre de 2014

Maravilla

La capacidad de maravilla es una de las capacidades innatas de los seres sintientes.
Es esa emoción que ilumina desde dentro a los niños pequeños. Es lo que veo en mi hijo cada vez que  se encienden las luces de navidad, cada vez que pasamos por delante del cartel luminoso del kebab de mi pueblo. Es lo que deberíamos sentir ante cualquier evento de profundo calado emocional, aunque aparentemente sea nimio, por ejemplo, las estrellas o la puesta de sol.

La capacidad de maravilla es la base del sentimiento religioso. La maravilla nos hace creer en que puede haber algo más allá. O incluso algo más acá.  Sobre el sentimiento de maravilla se edifica la mejor parte del alma humana.

Pero aún que no creamos en nada, aun que no usemos nuestra capacidad de maravilla para impulsar nuestra espiritualidad o nuestra necesidad de entender el universo en toda en su grandeza, deberíamos aprender a observarla y a respetarla en tanto una pare central de nosotros mismos.



26 de noviembre de 2014

Folkish (o la importancia de la sangre)

La importancia de la propia sangre en el paganismo es uno de esos temas controvertidos por los que uno es amado u odiado (o ambas cosas). Uno de esos temas que es mejor no tocar para mantenernos a salvo y felices.

Y esto es así porque cuando hablamos en estos términos nos acercamos peligrosamente a lo que se entiende por un ideario racista o incluso a la vinculación con elementos políticos concretos de extrema derecha. El ejemplo más claro de esto es el caso de los paganos nórdicos que se autodenominan folkish. La sombra (y en ocasiones la acusación directa) del nazismo les persigue.

Quiero dejaros una traducción muy inexperta y de andar por casa (es decir, que tengo el libro en inglés al lado y traduzco/transcribo directamente. Traductores, perdonadme.) de la definición del termino "Heathenismo Folkish " que escribió Galina Krasskova en su libro "Exploring the Norhtern Tradition". Es una obra sencilla que a mi me aclaró muchos conceptos.
"En el limite más conservador del espectro (de los heathens), tenemos el Heathenismo Folkish . Puede que no haya otra "denominación" más controvertida que esta. En 1996, "folkish" se usaba como sinónimo de "racista", denotando a alguien que estaba a solo un paso de la Supremacía Blanca. Por fortuna esta visión reaccionaria se ha suavizado de algún modo con los años y ahora podemos ver un espectro de creencia y práctica dentro  de la comunidad Folkish.  A un nivel básico, los Heathens Folkish creen que para practicar tradiciones del norte uno debe ser Anglo/Germánico/Escandinavo o estar inculturizado en estas comunidades. Para algunos, aquellos que no sean descendientes de europeos deben formar parte de la comunidad por adopción o juramento de sangre. Para otros nada será suficiente si no eres de ascendencia ingelsa/germana/escandinava. Ponen, como los tribalistas, una gran atención en construir una comunidad heathen fuerte (mucho folkish son también tribalistas). El Heathenismo de todos modos es considerado primero y ante todo una religión ancestral. Para apreciarlo completamente, para tener un vínculo directo con los dioses nórdicos, uno debe formar parte de este legado ancestral.Muchos Heathens Folkish no se consideran a sí mismos racistas  (aunque hay un porcentaje de la comunidad que sí) pero sencillamente no comprenden por qué  alguien que no sea de ascendencia germánica buscaría honrar a los dioses gérmanicos y su cultura. Estas personas deberían ser animadas a buscar y honrar sus propios dioses indígenas."

¿Es esta una postura adecuada? Cada cual puede juzgarlo a su propia manera, claro está, aunque nunca se deba hacer pasar una reprobación más o menos velada por una duda. Lo que no puede hacerse es decir, injustamente, que folkish es por definición una ideología nazi o de extrema derecha. No obstante, si que deberíamos tener cuidado con a qué actitudes damos alas y a qué ideologías damos cobijo. No debería darse pie en los grupos folkish o no a ideologías abiertamente dañinas. Personalmente considero que la religión y la política no deberían imbricarse nunca tan estrechamente como para que la una diera sustento y amparo a la otra. Es más, en cuestiones de agresión y violación de los derechos humanos, tal vez la religión debiera siempre ser la primera en tomar un camino activo y no uno pasivo, y por tanto educar y denunciar por igual.





Pero volviendo al tema de la importancia de la propia sangre. Queda claro que mi hijo se parece a mi, y que yo me parezco a mis antepasados. No es tan solo una cuestión genética si no cultural y de educación en gran parte. Tenemos que reconocer que tenemos raíces, pasado. Negarlo y desasirnos de él es algo que podemos hacer pero lo contrario, es decir, bucear en él y aprender puede ser la base de un crecimiento posterior nos lleve a donde nos lleve.

El culto a los antepasados implica antepasados físicos, aunque pueda hacerse para algunos también con antepasados espirituales. Un antepasado es una parte de tí, una conexión directa. Un antepasado es una lección buena o mala que aprender. Tus antepasados te ligan. Hasta cierto punto.  Si provienes de una familia de locos, puedes ser un loco o ser completamente cuerdo. O incluso cualquier cosa entre medio.

Tiene sentido que si tienes un pasado, busques en él lo más adecuado para tí. Pero también tiene sentido que no lo encuentres. Lo que no tiene sentido es que nadie distinto a ti decida donde no puedes encontrar tu camino.

Seamos sinceros, este tema es más relativo en europa que en america. Aquí la diversidad es menor, pero sobre todo seguimos arraigados. No necesitamos identificar nuestra filiación de origen para diferenciarnos de otros. No necesitamos nuestra filiación origen para identificarnos a nosotros mismos.

El camino siempre es único. Puedes pisar la parte de tus ancestros o no hacerlo. Haberlo hecho antes o hacerlo en un futuro. La sangre está ahí. Siempre será un recurso. Pero no es todo lo que uno es. La sangre, como muchas otras cosas, puede conformar parte de tu todo identitario pero no definirlo por completo.

13 de noviembre de 2014

Textos Sagrados


Es complicado.

Es sumamente complicado hablar de textos sagrados dentro del paganismo. Quizás porque en realidad no tenemos. Ni tendremos nunca.

Pero empecemos por el principio. Un texto sagrado es aquel texto que o bien está escrito por lo divino o bien inspirado directamente por ello y que como tal sirve de base de fe para una religión. Esto ya nos plantea un problema a todas las tradiciones paganas. El concepto "Base de fe" es complicado. El concepto "fe" lo es más aún.  Como siempre, el uso de las palabras es al tiempo un aliado y un enemigo.

Pero dejemos a parte los problemas de concepto con todo lo relacionado con la fe. Al fin y al cabo, esa es una discusión para otro momento, si no para otro medio o para otra persona....

Los paganos no tenemos textos escritos por los Dioses, cualesquieran que sean. Sabemos que todos nuestros textos los han escrito hombres y mujeres como nosotros. Sabemos que tienen tradiciones que a veces son la misma que la nuestra, y a veces no. Y sabemos también que sus caminos son distintos a los nuestros.

Los paganos podemos aceptar la inspiración. Un texto inspirado es bello, y enseña. De hecho un texto inspirado puede ser extremadamente sagrado.... para quien ha recibido la inspiración. Un texto inspirado es, en todo caso, la expresión palpable de la hierofanía personal del autor. Un texto sagrado es la resulta de una experiencia casi mística, si no mística por completo. Por lo tanto un texto sagrado es, en parte, inefable. Esta es la contradicción básica del impulso de comunicación del místico. Y es ésta también la belleza del mismo.

Pero no, la experiencia de otro no es extrapolable. En la experiencia de otro no se aprende aquello que el otro aprendió. Del estudio de la experiencia ajena no se entresaca "la verdad". En todo caso se ve parte de otra senda, hermosa y única, que te ayude tal vez a comprender cómo es, ha sido o será la tuya.

No. No creo que tengamos textos sagrados.

4 de noviembre de 2014

¡¡¡¡Fluffy!!!!



Para mí, Fluffy es una palabra con premio.

Para empezar, Fluffy es bonito. Es peluchesco y adorable.

Para los que no conozcan el término, que asumo que son los menos, fluffy es el diminutivo popular de la expresión inglesa "flyffy bunny", que se puede traducir por conejito mullidito o conejito peludito. Altamente abrazable.

He encontrado, por cierto, otra referencia al término. Se trata de un juego de comer en el que dos o más personas se meten en la boca "nubes" (marshmallows), ganando el que más dulces consiga tener. Absurdamente dulce y posiblemente divertido hasta decir basta. Así puede llegar a ser algo fluffy.

Fluffy es una palabra que habitualmente le es adjudicada a un "otro". Un tercero, un extraño, alguien que no forma parte del grupo. Así, es una preconcepción y también un insulto. Significa que la persona de quién se dice es un ignorante de su religión (pagana, habitualmente wicca), y que todo lo que considera al respecto es bien, luz, amor.... Dicho en otras palabras... "flores, mariposas, arcoiris, plastilina". (Respecto al considerable daño cerebral que la publicidad nos ha hecho, otro día tal vez).

Fluffy es, por extensión, la forma de definir todas las cosas que son místicamente monas. Por ejemplo las nieblas plateadas y las hadas brillantes y benévolas. Todos aquellos unicornios que conceden deseos sin sacrificios. Fluffy pueden ser las melodías que se alzan del corazón a la luna. Fluffy puede ser una danza silenciosa. Fluffy puede ser entonces todo lo que es tierno en nuestra practica, creencia y forma de vida.

Sea como se mire, es una palabra de lo más graciosa. Habitualmente quien más la usa para referirse a otros, más cerca de ser lo que critica se encuentra. Porque Fluffy no es sólo un ignorante, si no uno orgulloso que ya sabe todo lo que debe y desea.

¿Existe entonces el contra-fluffy? ¿El anti-fluffy? Alguien que se concentre en lo morboso de la religión. Que sólo cuente que los dioses son duros, exigentes, ávidos, orgullosos, furiosos... Alguien que considere que sabe más que nadie y que no necesita saber más. Alguien así sería el conejo los Monty Python del paganismo.

...y podría ser muy divertido....

Hay una opción más ante el término: aquel que se autodenomina fluffy. Es una forma de quitarle hierro a la palabra. Así la palabra que era una piedra se convierte en un escudo. Cuando uno dice de sí mismo que es fluffy, dice "me gustan las hadas brillantes, los arcoiris, la luz, los unicornios...." Cuando uno dice de si mismo que es fluffy dice "tengo mucho que aprender aún". Y eso está bien. Pero a veces, cuando uno dice de si mismo que es fluffy, es una excusa para no mirar otra vez. A veces, decirse fluffy implica pervertir al pobre conejito. Decirse fluffy a veces es sinónimo de desear parecer humilde.

Yo misma digo a veces que tengo mis cosas fluffys. Al contrario que muchos otros, yo no quiero negar con ello el sentimiento reverente. No deseo que se pierda el hecho de los latidos perdidos en ocasiones importantes. No quiero negar el dolor o el sacrificio. Por que todo eso forma parte de mi religión tanto como lo que es bonito y fácilmente aceptable.

Yo no concibo ya Fluffy como un insulto. Para mí es algo descriptivo. Fluffy es tierno y dulce. Fluffy es místico en la versión bonita de la palabra. Fluffy tiene purpurina, chispitas, estrellas, velas de colores. Fluffy es una inclinación de todos los corazones a la que es saludable que nos acerquemos de tanto en tanto y en ocasiones, a menudo.

30 de octubre de 2014

Dormición

Este es el tiempo de muchas cosas.

Es la última cosecha. Es la toma de posesión de los espíritus del invierno. Es la época de los ancestros. La época del descenso.

También es la época de la dormición.

Dormición es una palabra que indica el proceso por el que las semillas de las plantas aun teniendo condiciones favorables para germinar, retrasan esa germinación. Como las semillas, a veces las cosas deben descansar bajo el suelo, en camas cálidas, y esperar su turno.

La dormición es, por lo tanto, el regreso al útero de la madre. Es la estancia en el caldero en espera de la resurrección. Dormición es trabajo subterráneo. Así la dormición es como el velar el tiempo, contemplativa, inactiva solo en apariencia.

El estado de dormición es una dulce espera que va desde que se apaga la luz hasta que nos reactivamos al sol. Algo que vivir a la luz de la vela, la estrella y la hoguera, mientras susurra el viento...


23 de octubre de 2014

... Y cuidar la Naturaleza



De pequeña me enseñaron que era bueno ser agradecida, así que antes de nada agradezco plenamente a Aerowen sus esfuerzos en su canal youtube, su blog y su ask.

Y después de esta especie de introducción extraña...

A veces, cuando lees algo en una página física o virtual, las palabras adquieren voz. Y te dan ganas de explicarle cosas a esa voz. La última vez que me pasó la voz decía que ser pagano era cuidar de la naturaleza.

Querida voz: ¿cómo cuidas la naturaleza? Dime, amada voz, ¿qué propuestas tienes?
Porque, voz, no te conozco, pero para empezar, usas por ocio un ordenador así que asumo que vives en una sociedad occidental u occidentalizada, y eso implica consumo. ¿Conoce y respeta mi querida voz las tres "r" que a mi me enseñaron en el colegio? ¿Reduces, Reutilizas, Reciclas? ¿En ese orden? ¿Has reducido hasta la inexistencia tu huella de carbono? 
Y voy más allá, querida voz... En tu amor a la naturaleza has llegado ya al insostenible punto en el que pensar en el "no dañar a nadie" te da dolor de cabeza? Porque si lo piensas en serio, tiene que dártelo. Tiene que dártelo porque sólo por el echo de estar vivo, tu cuerpo está matando virus y bacterias vivas. Para estar vivo, tienes que alimentarte de otros seres vivos ya sean animales o plantas...

Nuestra vida humana, desde el momento que es tal, daña a otros, manipula a otros y tiene un impacto en la madre naturaleza. Más aún desde el momento en el que somos seres que manipulan su entorno y generan grandes cambios en él, la orografía y la geografía (los únicos que nos van a la zaga en eso son los castores). Sí, podemos ser más o menos conscientes de nuestro impacto en el mundo, y sí, podemos y probablemente debamos trabajar para reducirlo. Pero no sabemos hacerlo sin impacto alguno. Los seres humanos han evolucionado con sus culturas. Nunca ha existido un ser humano (homo sapiens sapiens) sin ellas, y si ha existido algún niño ferino, éstos son excepciones imposibles de reproducir a escala social. Lo siento, voz mía, pero no puede ser.

Claro que como paganos podemos hacer cosas. En España, la Pagan Federation International ha hecho una campaña durante este año dirigida a que, cuando salimos a la naturaleza, nos dediquemos a limpiar la basura que encontremos. Pero esta idea es exportable a todo excursionista. ¿O es que somos más o mejores que nadie para hacer esto? ¿Somos más o mejores que nadie para cuidar de nuestro entorno? ¿Tenemos una superioridad moral por ser paganos? Por que los problemas globales son, a mi entender, responsabilidad global y por tanto de todos y cada uno de los seres humanos que viven en este planeta.

Hay más cosas que quiero decirte, amiga voz. Quiero explicarte que la naturaleza no es una enorme entidad abstracta. Que es todo y cada uno de sus concretos seres y efectos. Es un complejo sistema lleno de pequeños sistemas todos ellos preciosos, fascinantes y mágicos a su manera. Quiero decirte que cada ser de la naturaleza es un alma. Cada planta, cada piedra, cada animal. Y no me refiero solo a las flores bonitas y a los gatitos. Me refiero a las ratas y a las cucarachas, a los grandes depredadores y a los pequeños virus (hola, ebola-chan). Me refiero a las ortigas y las plantas venenosas. A todo lo que puede resultar molesto... a todas esas cosas por las cuales algún amigo pagano me ha dicho alguna vez: "Me encanta la naturaleza, pero no voy porque hay bichos". En definitiva, la naturaleza no es buena ni mala. No es cómoda. No es bonita per se. La naturaleza sólo es.

Y si, los paganos nos relacionamos con la naturaleza, porque es la base de la que surgimos. Porque de ella nos alimentamos (aunque cada vez menos). Porque de ella aprendemos mucho sobre la vida y la muerte. O deberíamos. Pero ser pagano no es sólo eso. O eso creo.

14 de octubre de 2014

Mirando al pasado

Hay algunos momentos en el camino en el que, por las vueltas y revueltas dadas, puedes mirar en la lejanía y ver claramente el pasado. En esos momentos somos casi más que nunca el caminante.

El caminante sobre un mar de niebla - Caspar David Friedrich


Como el caminante del cuadro, hemos llegado a un punto que nos permite mirar a lo lejos. Miramos abajo hacia el pasado, y el futuro, si acaso, se ve aún más lejos. Como el caminante, nos enfrentamos a la niebla que desdibuja el paisaje y le da nuevos matices. Y como el caminante, nuestra posición nos hace ver desde otro ángulo bellezas que en su momento no valoramos.

Tengo un amigo que es ahora mismo el caminante. Y como una parte de nuestro camino ha sido felizmente coincidente, me invita a estar con él en esa cúspide mirando al pasado. Él ha conseguido que mirara más lejos que nunca, y ha recuperado cosas que creía absolutamente perdidas. Y eso se lo agradezco sobremanera.

En ocasiones, un amigo así es un faro que despeja la niebla.

Mirar al pasado puede parecer un ejercicio ocioso, e incluso concupiscente si deseamos usar una palabra con tanta carga moral. Pero cuando el camino ha sido largo, como todos lo son, y hay mucho que hemos dejado atrás, no resulta vano. A veces, podemos ver quiénes fuimos. Y no nos engañemos, quienes fuimos es quienes somos hoy. Ese ayer, esa persona con toda su carga de inocencia y sus defectos, sigue en nosotros y negarla no es el mejor vehículo para seguir adelante.

Nuestros yos pasados eran tantas cosas... entre ellas algunas muy buenas. Mi yo pasado era fresca como un perfume verde. Era divertida y no pensaba en cómo le miraban los mayores. Mi yo pasado era grande, y se lo tomaba todo demasiado en serio y demasiado en broma a la vez. Mi yo pasado estaba hambrienta de experiencia y sedienta de conocimiento. Mi yo pasado quería jugar a ser mamá con los demás y de hecho, solía hacerlo... Mi yo pasado, en definitiva, tampoco estaba tan mal.

A veces, cuando uno hace un alto en el camino como éste el pasado te alcanza. Y yo he decidido abrazarlo. No es que no vaya a negar nunca más lo que fui. Es que deseo amarlo.

Y espero, que dentro de más de diez años un yo futuro del que no puedo imaginar el aspecto decida que quiere amarme a  mí.

11 de octubre de 2014

Premio Dardos, eternamente agradecida.






Hace poco Encrucijada Pagana me sorprendió agradablemente al concederme el  Premio Dardos, una forma de reconocer la labor de aquellos blogs que saben transmitir “valores personales, culturales, éticos y literarios” de forma original.  “El premio es otorgado en reconocimiento a valores personales, culturales, éticos y literarios que son transmitidos a través de una forma creativa y original mediante la escritura. La insignia fue creada con el afán de promover la hermandad entre bloggers, mostrar cariño y gratitud por añadir valor a la blogosfera”.
La nominación conlleva seguir los siguientes pasos:
1º Incluir en la entrada la imagen del premio.
2º Mencionar y enlazar al blog que nos ha elegido para optar a este premio.

3º Nominar y enlazar nuevos blogs que creamos merecen reconocimiento, y ponerles al tanto de la nominación.

Yo no soy una lectora asidua de otros blogs por razones de administración de mi tiempo, pero sí que hay unos pocos que siempre consideraré que valen la pena. Por ello son mis nominados.

1 - Silver Circle

  Blog y web, web y blog, es un compendio de reflexiones desde y sobre la tradición gadneriana con una orientación temática que podríamos llamar tangencial. Original y capaz de dar para más de una lectura por entrada.



   Original y fresco blog sobre pamaternidad al que nunca estaré suficientemente agradecida. Para aquellos que tienen criaturas, es una parada obligada.


3 - Un camino de cabras

    Un blog personal, intenso, íntimo y siempre interesante. Una perspectiva sobre la vida desde la brujería, el mito y la mística que nunca deja indiferente.

4 - La pulga snob

    Un lugar de humor gráfico inteligente y crítico. Un valor seguro.

Muchísimas gracias de nuevo a Encrucijada Pagana, sus responsables y su patrona Eris por esta manzana de oro. Y mil gracias también a mis nominados, pues son relevantes en mis días y jamás podré pagarles sus esfuerzos.



8 de octubre de 2014

Formación

Antes o después en el camino nos topamos con  la piedra de la formación. Porque nos exigen formaciones o nos ofrecen formaciones en paganismo.

Incluso a  mi me tienta, y eso que mi forma de ver el mundo implica que la auténtica formación reside en el propio camino. La formación es tentadora porque es una forma clara e inequívoca de exigir respeto. Porque somos una cultura para la cual el conocimiento viene envuelto con un lazo e impreso en un diploma.

Así, en el fondo, elegir o no una formación es una cuestión de seguridad. Queremos formarnos no tanto por el conocimiento si no por la seguridad de sabernos formados y bien formados y de poder demostrarlo en caso de que haga falta. Queremos formarnos para poder delegar parte de la responsabilidad en el formador, en la escuela. Queremos formarnos para que escuela y formador sean una garantía.

Sin embargo el tema de garantías en el ámbito pagano está muy poco establecido. Acostumbramos que las escuelas sean escuelas y que haya detrás de las mismas tanto entidades de profesionales como un control externo de calidad. Pero esto no se da y no veo cómo vaya a darse en enseñanzas sobre paganismo. No hay nada como un espacio pagano común europeo o un Plan Bolonia para el Paganismo.  Reconozcamoslo, nosotros mismos tenemos que buscarnos nuestras propias garantías, y responder por la formación que recibimos y los formadores que apoyamos
y garantizamos con nuestra fidelidad.

¿Cómo evaluar si existen garantías?

Lo primero es ver en qué se basa la formación que se recibe. Hace más de diez años existía una persona cuyo nombre no repetiré aquí que vendía un curso de wicca. Lo llamaba curso de wicca, y lo avalaba con su nombre y con un sacerdocio que yo imagino hoy era más bien supuesto en una tradición conocida pero no muy fácilmente rastreable. Hablando con él al respecto en más profundidad como interesada en recibir el curso descubrí que se trataba de lo siguiente: él te vendía un libro, más específicamente "Cómo preparar un caldero mágico" de Silver RavenWolf, por un precio que casi doblaba su valor en cualquier tienda. A cambio no sólo recibías el libro si no que podías contactar con él para resolver posibles dudas. ¿Valía la pena? Desde mi punto de vista, absolutamente no. Simplemente, era el libro más caro de la historia.
Como este caso, podemos encontrar muchos en los que lo que se ofrece en una formación no es nada que no pueda hacer un grupo de amigos un fin de semana leyendo un libro en casa.

Es una buena idea repasar los temarios de los cursos en los que nos interesamos. Puede que aunque el título prometa, después el contenido desglosado por temas resulte más que decepcionante. Tal vez lo que la persona que de la formación entienda por religión pagana no sea más que un compendio de artes adivinatorias y simbolismo. O simplemente, que no sea lo que estás buscando realmente.

Quién imparte la información es también algo a tener en cuenta. Lo bueno de llevar mucho tiempo en círculos paganos es que al final nos conocemos todos. Lo malo es que hemos conocido a demasiada gente que se acerca porque somos un mercado objetivo nunca suficientemente explotado. El hecho de que existan, siempre hayan existido y siempre vayan a existir, personajes que venden lo que haga falta a quien haga falta con tal de sacarse unas perras hoy y, si les es posible, fidelizar un cliente para el mañana con la promesa de una mayor y mejor espiritualidad hace que sea interesante conocer muy bien a los profesores, su trayectoria y forma de vida... y en definitivamente quiénes son y quiénes dicen ser.
Porque si no podemos encontrarnos recibiendo un curso de druidismo de manos de un comerciante al por menor de productos manufacturados que dice ser wicca druida y descubrir que en años no ha salido a colación jamás la palabra ogham, por ejemplo.
A la gran pregunta de si el profesor que tenemos delante está o no capacitado para enseñarnos lo que dice, es algo aún más complicado de discernir. ¿Qué capacitación considera cada uno de nosotros que es necesaria? ¿Títulos universitarios en antropología, historia, arte, literatura...? ¿Títulos de otro tipo? Y si lo son de sacerdocio, ¿de dónde provienen? ¿Tienen algún aval?


La existencia detrás de la oferta formativa de una entidad sin ánimo de lucro en lugar de un particular o una empresa no es en sí mismo una garantía de calidad, pero sí en principio una buena manera de separar rápidamente a una gran cantidad de timadores.

Cuando la formación ofrecida viene de mano de una tradición concreta que puede rastrearse, ya sea legalmente porque se trata de una entidad religiosa registrada o a través de un linaje, existen ciertas garantías. No de que la formación sea lo que estás buscando, pero sí que es realmente lo que esa tradición concibe, entiende y transmite. Dentro del mar de inseguridad que es formarse en paganismo, eso ya puede valer algo.

Pagar o no pagar.

Esa es la cuestión, al final. Cuando pagamos por la formación, estamos manteniendo estructuras y formadores, o al menos, ayudando a ello. Si no hay estructuras, es decir, asociaciones culturales o religiosas en las que se ofrece la formación, lo que hacemos es mantener al profesor. Cuando hacemos esto, estamos dejando un espacio en el que caben tanto personas honestas como timadores. Y a veces cribar grano de paja resulta arduo.

Conozco personas que compran formación, y pagan con gusto porque consideran que la persona que les atiende merece una retribución. Y estoy de acuerdo. Las personas merecen ser retribuidas. De lo que no estoy segura es de que esta retribución deba ser dineraria.
Como ya he dicho, no tenemos estructuras. No somos una única gran y fuerte comunidad tal que pueda tener personas que se mantengan y mantengan a sus familias con lo que todos los demás aportamos, así que veo difícil que podamos tener profesionales en formarnos. Por lo tanto, igual deberíamos pagarles en otra moneda, ya que no podemos profesionalizarlos. Tal vez en cariño y respeto.

El otro día vi un vídeo a este respecto, centrado en wicca pero aplicable. En él, se decía que una buena razón para pagar es que lo que es gratis no se valora. Esta era la política que seguíamos en mi instituto con respecto a la revista que escribíamos como extraescolar un grupo de alumnos. La vendíamos a un precio simbólico porque con los años nos habíamos dado cuenta de que cuando la regalábamos el patio quedaba lleno de revistas tiradas y rotas. Esto es muy cierto con mi revista del instituto, pero no creo que sea tan cierto con la formación en paganismo. Cuando eres pagano y te quieres formar tú buscas el curso y al profesor, éstos no vienen a la puerta de tu clase con un par de críos de otra clase. El interés en el curso se presupone, y con él, el compromiso. Y los pormenores de este compromiso deberían quedar claros desde un primer momento, tanto por parte del formador como de aquel que desea ser formado.

Yo soy básicamente una autodidacta. Si he recibido cursos, hoy día no pagaría por ninguno de ellos. De ellos he sacado habitualmente cosas diferentes a las que los formadores quisieron impartir. Y creo que he aprendido siempre más de quienes en libertad me han retado, cuestionado y compartido como caminantes que se cruzan fortuitamente en su camino que de los vendedores de mapas. Y aún así se apreciar la belleza de los mapas y entiendo a quienes se sienten inseguros si no los tienen.

Yo no cobraría. Como persona religiosa, mi punto de vista es que vender por entero o por partes mi religiosidad es similar a vender por entero o por partes mi cuerpo.

3 de octubre de 2014

Mirando al cielo

Total lunar eclipse por Donovan Conway


Yo miro al cielo, a ratos. Lo miro sin lupa ni lente. Lo miro como lo habría hecho cualquiera de mis antepasados. Como ellos, lo que veo en el cielo un día despejado es, primero, el sol y la luna. Después, las estrellas. Tanto las fijas como las errantes. Sobre todo las errantes: cambiantes y hermosas joyas maestras.

El mio es un pueblo que no honra en demasía a las estrellas. Mi pueblo es más de la tierra que de los cielos. Con pocas excepciones, no nos hemos destacado nunca en las cosas que no producen. Las miramos, les dimos nombres. Pero no las vimos como influencia sobre nosotros. Por eso, no hay una astrología para mi.

El estudio de las estrellas es algo que viene de antiguo, y que se ha visto modificado por el paso de los años. Nació como muchas cosas populares hoy en día en el extremo oriental de la mediterranea y se desarrolló en las culturas más avanzadas de sus respectivos tiempos, tomando rasgos de filosofía y religión. Sólo por eso es una materia de estudio curiosa e interesante. Esta impregnada del pensamiento simbólico de muchas culturas y muchas épocas. Pero sencillamente no es para mi.

Mis antepasados eran gentes sencillas, y yo también procuro serlo. Además, soy una persona que cree en aquello que ve.
Por eso celebro lo que veo cuando miro al cielo.
Un eclipse que no puedo ver, es un eclipse que no existe. Un planeta que no veo es uno que no me ve a mí.


23 de septiembre de 2014

Orgullo

No estoy orgullosa de ser pagana. Hay días que incluso me pregunto si soy pagana. Quiero decir, aún tenemos tantos problemas de definición....

No estoy orgullosa de ser pagana igual que no estoy orgullosa de ser blanca, de ser mujer, o incluso de ser madre. No estoy orgullosa de ser cosas que me son connaturales. Tampoco de ser aquellas cosas que he decidido ser por coherencia interna.

Por eso no entiendo el orgullo que se celebra un día al año.

Entiendo que se trata de visibilización. Tal vez de normalización, aunque no sé como la demostración pública y notoria de las características más chillonas de nuestros movimientos pueden normalizarnos. La normalización es un camino que debe andarse día a día y de una forma... bueno, normal.

Pero sobre todo, hay algo en el orgullo que me da miedo. Porque el orgullo define una enorme cantidad de la parte alta del espectro de la autoestima.
Es orgullo cuando te sientes bien contigo mismo. Es orgullo cuando valoras cuanto tienes o cuanto has conseguido en su justa medida. Pero también es orgullo el hibris. Lo es la soberbia. El estimarse en más de lo que uno vale y dar por sentado una capacidad que no se tiene.

Y entonces uno se convierte en Icaro. Como él, vuela demasiado alto y termina irremediablemente cayendo por su propio error.

La caida de Ícaro - Jacobo Pedro Gowy

21 de septiembre de 2014

Dispersión

Hormiga reina alada. La génesis de un nuevo comienzo.

Al contrario de para muchos, que consideran ésta la época de la reflexión, para mí esta es la época de la dispersión.

Es la época en la que las nuevas simientes vuelan, después de la pausa estival. Llegan a mis calles algunas de las más valientes langostas del sur, buscando nueva tierra. Mis cielos se llenan de hormigas aladas.

Toda la naturaleza a mi alrededor está entrando en  un proceso de grandes labores. Buscando una forma de volver a empezar, de hundirse en el seno de la tierra y construir.

Sí, es tiempo de irse resguardando. De ir volviendo a casa. Pero no es el la hora de la lenta reflexión, si no de la expansión. De ocupar largo tiempo con mil tareas. Tareas largas o cortas, fútiles o esenciales. Tareas en comunidad, tareas de elaboración y de creación. Ahora, antes de que sea tarde.

17 de septiembre de 2014

El camino que gira sobre sí mismo

El camino que gira sobres sí mismo no es necesariamente un extraño camino retorcido.

El camino que gira sobre si mismo es parte del ciclo del caminante. De dentro a fuera o de fuera adentro, caminar significa volver la vista y darse cuenta de que estamos en un punto que ya hemos estado. Por eso usamos la rueda como símbolo del viaje eterno, y la espiral como signo del viaje en evolución. Porque una espiral no es si no una rueda en la que en el mismo punto horizontal o punto de ciclo vemos todo desde una altura diferente. Todo se repite y al tiempo todo cambia. Eso nos dice la espiral.



Como todo símbolo, la rueda y la espiral expresan una idea, y no la realidad de cada tortuosa curva del camino. No expresa la añoranza del volver ni la imposibilidad de hacerlo. No nos dice cuan pequeños nos han quedado los zapatos que vestimos siendo más jóvenes. Sólo lo sabremos si intentamos volver a ponernos en esos zapatos.

Del mismo modo, la rueda y la espiral no pueden explicarnos cómo nos sentiremos cuando al volver veamos las cosas aparcadas al lado del camino. Aquellas cosas que ayer nos parecían poco más que barro y que ahora vemos fértiles. Aquellas cosas cuya fuerza o belleza no pudimos entender entonces. Aquellas cosas que cayeron de nuestras manos sin darnos cuenta. Y también aquello que surgió de nuestras huellas y que otros han tomado por nosotros.

El camino avanza, con sus giros y requiebros, y no siempre podemos ver la espiral y el ciclo con claridad. Pero cuando podemos al fin verlo, es necesario para el caminante pararse a respirar un segundo y hacer balance. Y en su caso, recuperar o dejar correr según convenga la herencia que nosotros mismos nos hemos dejado.

8 de septiembre de 2014

El árbol de los amigos

Hace muy poco fui a una ceremonia preciosa, un enlace de un familiar lejano. En ella se leyó el siguiente texto, que suele decirse que pertenece a Borjes, cosa de la que no estoy segura, pero que circula por internet.  No lo conocía, y me pareció hermoso y dada mi historia, lleno de nostalgia.

El árbol de los amigos


Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices
por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino.
Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar,
mas otras apenas vemos entre un paso y otro.
A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos.

Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos.
El primero que nace del brote es nuestro amigo papá y nuestra amiga mamá,
que nos muestra lo que es la vida.
Después vienen los amigos hermanos,
con quienes dividimos nuestro espacio para que puedan florecer como nosotros.
Pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes respetamos y deseamos el bien.

Mas el destino nos presenta a otros amigos,
los cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino.
A muchos de ellos los denominamos amigos del alma, de corazón.
Son sinceros, son verdaderos.
Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace feliz.

Y a veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro corazón
y entonces es llamado un amigo enamorado.
Ese da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios, saltos a nuestros pies.
Mas también hay de aquellos amigos por un tiempo,
tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas.
Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro,
durante el tiempo que estamos cerca.

Hablando de cerca, no podemos olvidar a amigos distantes,
aquellos que están en la punta de las ramas
y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra.
El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas,
algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones.
Pero lo que nos deja más felices es que las que cayeron continúan cerca,
alimentando nuestra raíz con alegría.
Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestro camino.

Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud, suerte y prosperidad.
Simplemente porque cada persona que pasa en nuestra vida es única.
Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros.

Habrá los que se llevarán mucho,
pero no habrán de los que no nos dejarán nada.
Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida
y la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad.



Soy una persona de invierno, por muchas razones. Soy menos exuberante de lo que me gustaría. Mis hojas son escasas y caen con prontitud. Y hasta ahora, no se me había ocurrido agradecerles a esas hojas caidas lo mucho que me han nutrido.
Hojas, teneís muchos nombres. Y algunas de vosotras puede incluso que leais esto. Si es así, sabed que os doy las gracias. Por las sonrisas y la luz, pero también por la sangre y las lágrimas. Porque todo hace crecer.